Martes 12 de Diciembre de 2017
Comentario

Hemos visto hace unos años en el filme “Un día después de mañana”, cómo una gran tormenta no sólo congelaba Nueva York sino que quedaba toda la parte norte del planeta desactivada.
Hace un rato, leía las noticias a pocos días de haber pasado Sandy, donde millones de personas aún permanecen sin electricidad, sin combustible para la calefacción con reservas sólo para dos días para alimentar la calefacción de los 2000 edificios de la ciudad-, además de los muertos. Es entonces cuando me pregunto:
¿NO ES EL MOMENTO QUE NOS DEJEMOS DE JODER Y TOMEMOS CONSCIENCIA DE QUE ESTAMOS VIVIENDO INMERSOS EN UNA SIMPLE ILUSIÓN?
¿De que estamos rodeados de una fantasía creada por nuestras mentes, que no existe nada seguro, que somos débiles y frágiles, que todo el poder lo estamos usando equivocadamente?
Si EEUU, ante una tormenta y no demasiado virulenta queda en estas condiciones, ¿qué sucedería si nosotros tenemos que vivir algo parecido?
Como decía Calderón de la Barca, “la vida es sueño y los sueños, sueños son”. E inmersos en ese sueño no pensamos en nuestra realidad, no indagamos dentro de nosotros intentando saber por qué y para qué estamos en este planeta.
Los científicos están tratando de mostrarnos desde hace un tiempo, por todos sus medios, la otra realidad, que está más allá de los confines de este globo que gira alrededor del sol.
Seamos conscientes que nuestra Tierra es una nave espacial que nos transporta mientras vamos evolucionado, que una vez purificados y maduros nos bajamos de ella, y sólo regresaremos para tenderle la mano a los que estén aquí.
Auto-conociéndonos, tenemos la posibilidad de ir acortando el tiempo, concientizándonos de qué y quiénes somos. Vamos 'rindiendo materias’; algunas que teníamos previas y otras avanzadas de nuestra próxima encarnación, para que durante ella sea menos doloroso el camino a recorrer.
Pienso que con los acontecimientos en el planeta, las señales de nuestra fragilidad están ante nuestra vista. Sólo que para comprenderlos, debemos detener nuestro loco correr, hacer silencio y observar.
Con estos simples pasos tomaremos conciencia de que nos han manejado como a títeres, que día tras día intentan con más presión no permitir que despertemos a la realidad cósmica, llenándonos de miedos, mostrándonos irrealidades, bloqueando nuestras libertades para que no tengamos tiempo de detener nuestro andar, relajarnos, hacer silencio, para permitir al Guía sagrado que habita en nosotros nos ilumine, se active nuestra visión. Y al funcionar nuestro (ajna) tercer ojo, al unísono con los dos físicos, podamos ver la cuarta y quinta dimensión, que nos hará catapultarnos hacia la libertad.

Presencia del Señor del Sol. MG_

Id:1352119321
MG
Michigel.com - 2010 - mail: info@michigel.com - Tel.: International +54 9 115 732 5651, Argentina 155 732 5651 - Desarrollado por HelpForMyWeb.com