Miércoles 13 de Diciembre de 2017
Mirando el cielo.
Desde hace miles de años el hombre miró hacia los cielos tratando de descubrir su conexión con lo divino. Buscaba en las estrellas la morada de los Dioses, guiado por los recuerdos ancestrales que guardaba dentro de sí.Clasificó, observó, le dio nombre a cada una. Al identificarlas, las creó, incorporándolas a su vida.Las utilizó como orientación hacia las esquinas de la tierra. Los marinos antes de la brújula surcaron los mares sólo con la guía del cielo.Ahora en pleno comienzo de esta nueva era, los avances tecnológicos no sólo nos permiten explorar los cielos conocidos, también nos acercan a los confines del cosmos.Hemos casi trascendido los límites imaginables con la extensión de nuestros ojos que viajan por el espacio exterior.Algunos de nuestra especie tienen el privilegio de actuar casi como dioses, desde el espacio, observando lo pequeños e insignificantes que somos.Mientras aquí, atados a la materia vamos degradándonos cada día más violentamente.Es tal nuestro apego a lo material, que muchos hasta no nos permitimos aceptar que nuestro cuerpo es tan sólo un vestido para transitar en esta encarnación. Tratando de reciclarlo para que dure lo más posible y sin perder su apariencia, haciendo en algunos casos caricaturescos el resultado.Hemos conseguido en parte despegarnos de la ley de atracción del planeta, pero siempre buscando hacia afuera, tratando de conquistar. No nos alcanzó la tierra y salimos de ella en busca de lo nuevo, lo desconocido.Nos catapultamos al espacio exterior, pero sin ser conscientes de qué ni quiénes somos.Debemos trabajar en nosotros mismos, activar el potencial adormecido en nuestro interior, expandir nuestra mente a través del ejercicio de aprendizaje, liberando las ataduras para poder comprender el significado de la vida.Incorporándonos a las vibraciones de la nueva consciencia cósmica, con los avances tecnológicos será posible pisar la superficie de otros planetas cuando hayamos alcanzado el estado evolutivo adecuado.Los nuevos hombres, al trascender la barrera radiante tendrán el privilegio de alcanzar el objetivo de nuestros ancestros, haciendo realidad el poder danzar entre las estrellas, al ritmo sublime de la melodía cósmica. Ya sin los límites de la materia, que nos mantiene anclados en nuestro planeta tierra.Paisaje de un espacio más allá de la consciencia. MG_

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MG
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