Martes 12 de Diciembre de 2017
Nuevos Tiempos.
A escala planetaria vemos y padecemos eventos que no se manifiestan sólo en el orden sociopolítico, económico o tecnológico sino en el orden evolutivo.Hemos ingresado en la era Acuariana y se está produciendo un intercambio de nuestra materia terrestre y la conciencia cósmica.Podemos percibirlo en nuestra fisiología que “vibra” de otra manera. Con nuestro avance, al ir expandiéndose nuestra mente, vamos siendo más conscientes del cosmos.Nuestro canon antropológico ha variado, haciendo que nuestra relación con él y la vida no sea la misma.Estamos aprendiendo a mirar al cielo, gracias a la extensión de nuestros ojos en el espacio, que nos permite ir reconociéndonos como parte de un todo.Haciendo un viaje interior en mis recuerdos, vivenciando cómo se desarrollaba la vida cotidiana hace 40 años atrás y comparándola con estos momentos a finales del año 2012, puedo decir por experiencia de vida, que el mundo es otra cosa. Incluso la forma de vivir, pensar y sentir en aquellos años nada tiene que ver con esta realidad.Tenemos el privilegio de ser testigos vivenciales de una etapa única en esta civilización. Deslumbrante, cruel, mágica, despiadada, fascinante, pero a su vez, asombrosa, fantástica, desconcertante. Con la dualidad que nos caracteriza, continuamos avanzando, a los tumbos, pero en la búsqueda de la libertad interior.Los cambios han sido y son asombrosos, todos los preconceptos raciales han desaparecido, dejándonos sin soportes en que apoyarnos.Esto hace que la adaptación que debemos experimentar quienes, con algunas décadas sobre nuestras espaldas, en estos comienzos de la nueva era, haya sido y sea cada día un duro desafío, al tener que adaptar nuestras cansadas osamentas a las nuevas vibraciones estelares y terrestres.La fantástica naturaleza nos provee el don de mutación en nuestra continua evolución. Esto hace que seamos conscientes de que este simple manojo de huesos, músculos y agua, es simplemente un vehículo que hemos adoptado para desarrollarnos en esta tercera dimensión.Cuando hayamos conseguido transformarlo, guiándolo correctamente, siendo nosotros quienes llevemos las riendas de nuestra mente, haciéndolo más sutil y diáfano, nos permitirá acceder a diferentes planos de existencia.Mientras tanto, seguiremos habitando este denso cuerpo sólido, hasta conseguir trascendernos, y sin necesidad de utilizar los ojos físicos nos sea posible sentir, ver y ser parte de la real esencia de nuestro ser. Pilar de la derecha. MG_

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MG
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