Domingo 10 de Diciembre de 2017
Deseo.

¿Sabes, que no se necesitan alas para poder volar?
Que tampoco hay que viajar demasiado lejos para conseguir lo que nuestra mente decidió alcanzar.
Podemos conseguirlo simplemente con estar sentados en una silla, con el torso erguido, los pies juntos y las manos sobre el regazo.
Sabes, mirando por la ventana, como la tarde de deslizaba con su bata de cola, sus rojos, violetas y naranjas detrás de las montañas.
Se retiraba airosa, dándole paso a la noche clara.
Desee con todo mí ser, correr detrás de ella para alcanzarla, escapar de mi cuerpo a la cima de la montaña.
No sabes cuál fue mi asombro, el ver que me remontaba en los aires a una velocidad extraordinaria y de pronto, verme flotando cual barrilete a una altura impensada, por encima de las montañas.
Viendo a mi derecha la noche que me sonreía entusiasmada, a mi izquierda la tarde que corría apresurada arrastrando su bata entre valles y cascadas, dejando a su paso una bruma plateada.
Sin siquiera darse cuenta de mi presencia extasiada.
Y ya no sentí deseos de correr tras de la dama.
Porque arrobado de gozo mi ser flotaba en medio de la nada, disfrutando el esplendor de nuestra increible galaxia.
(1979) Michigel.


Poema intergaláctico. MG_

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MG
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