Martes 12 de Diciembre de 2017
El Tarot, con su bagaje de misterio y sabiduría, atrajo mi atención desde siempre. El conocimiento depositado en esas cartas guarda la historia de nuestra Raza, desde varios milenios atrás.

Imaginé que los sabios Maestros alojaron el conocimiento en esas láminas, y asimilaron el valor de los 78 Arcanos con nuestro paso por una encarnación. Así contaríamos, por lo menos, con unos 62.400 años de Historia inmediata en los mazos de Tarot. Preservada la sabiduría para el desarrollo del Hombre.
Insisto, si tomamos cada una de las 78 cartas como el resultado de una encarnación, y estimamos un promedio de 800 años entre cada encarnación, podemos señalar que el Tarot alberga más de 62.000 años de Historia humana, como la conocemos en esta evolución.

Detengámonos a pensar en el uso de estas cartas, según los cambios y crecimiento del Hombre, hasta llegar a la creación de los ordenadores, que permiten lanzar al cíberespacio todo el conocimiento de la Humanidad, resumido en un microprocesador, una pantalla, una tableta multimedial.
¿No es acaso lo mismo que manipular las cartas de Tarot? En uno y otro caso sólo hace falta saber interpretarlas, entrenando y expandiendo la conciencia, trascendiendo los límites del espacio tiempo.
Los sabios Maestros codificaron en estas láminas el conocimiento que perdura, aún, con la misma fuerza y presencia que tenía hace miles de años.

El Tarot nos acompaña, con las modificaciones que ha habido en el proceso evolutivo. Con el correr de los años fue trasmutando su forma, diseños, colores, acorde a cada época y a la necesidad de la Humanidad, pero siempre mantuvo el sagrado saber de su simbología.

Su poderosa fuerza ancestral nos atrae a todos de diferentes maneras, y siempre activa la necesidad de conocer, en especial el futuro. Como humanos intentamos encontrar la solución al diario vivir desde lo mágico; evitamos buscar el conocimiento guardado dentro nuestro. Y en esa tarea el Tarot es un soporte total.

En Internet tenemos a disposición mucho del pasado y del presente, pero el Tarot es personal y además de acceder al pasado, al presente, nos permite, en una conexión única, adentrarnos en el futuro. Y así reconocer las herramientas necesarias, las que debemos utilizar para seguir nuestro camino, el que hemos elegido antes de ingresar en este plano, siguiendo el ritmo de la rueda de las vidas.
Podemos reconocer en el Tarot los códigos necesarios en los 78 años de vida que representan, como base para nuestro desarrollo evolutivo.

Los 22 Arcanos mayores nos indican EL ETER, tiempo de formación y aprendizaje.

Los Bastos, con su fuerza creativa y transformadora, EL FUEGO INTERIOR, que nos lanza al mundo con la absoluta creatividad para desarrollarnos, formarnos y triunfar en nuestra integración en la Vida.

Las Copas, EL AGUA, que calma la fuerza del fuego haciendo que la intuición y el conocimiento nos lleven por mares en calma.

Luego, con su invisibilidad activa, EL AIRE, irrumpe en nuestras vidas. Los Seres de luz nos entregan la Espada sagrada, con su doble filo, la empuñadura de oro y tenemos que aprender a utilizarla para poder lucirla en alto, triunfantes. O nosotros mismos, presos de nuestro egoísmo, y sin sentido de renuncia, nos la clavaremos en el centro de nuestro corazón.

En este viaje llegamos a los 65 años, tras haber recorrido gran parte de nuestro sendero en esta encarnación. Ingresamos en Los Oros. El tiempo del otoño, de la cosecha, de días cálidos y soleados; la época de compartir, dar el conocimiento adquirido, de permitir que la sonrisa interior se despliegue con toda su grandeza.

Existen tantos métodos de lectura del Tarot, como individuos que lo leen e interpretan en el planeta. Tengamos presente que al estar en contacto con él, vamos modificando nuestra vibración, y así el Tarot colabora con el camino evolutivo personal.

En mis investigaciones, surgieron las imágenes de los nueve arcanos con figura femenina, y comprobé que representan los nueve aspectos Divinos de la Gran Madre.

2- La Papisa.
3- La Emperatriz.
8- La Justicia.
11- La Fuerza.
17- La Estrella.
La Reina de Bastos.
La Reina de Copas.
La Reina de Espadas.
La Reina de Oros.

En estos nueve arcanos están presentes, y claramente expresados, los aspectos básicos de la Divina Madre, como manifestación en el comportamiento de la humanidad.

Mis dibujos y pinturas intentaron siempre reflejar, en las imágenes femeninas, la Sagrada presencia de la Divina Madre.

Quiero compartir algunas de esas imágenes, haciendo un examen retrospectivo en mi obra
Nueve de esos momentos de recogimiento, en diversos lugares del mundo, donde sentí la necesidad, con simples trazos, de intentar captar esa presencia Divina que me acompaña desde siempre.



MG
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