Domingo 10 de Diciembre de 2017
El fuego compañero del hombre desde la más remota antigüedad, cuando consigue dominarlo y ponerlo a su servicio de las formas más insospechadas llegando hasta nuestros días con todo su poder, esplendor y belleza.

En la búsqueda de nuestro propio centro en ese recorrido hacia las profundidades de nuestra mente, lo que estamos intentando es encontrar esa pequeña llama adormecida que espera la suave brisa de nuestros pensamientos para avivarse.

Ese FUEGO sagrado base de nuestra vida aquí en la tierra, es el símbolo que nos distingue a los seres humanos como hijos de la Divina MADRE COSMICA.

Tenemos la posibilidad también de tomar contacto de forma física con el elemento fuego, una de ellas es el uso de las velas, con la llama permanente y constante, tenemos la oportunidad de concentrarnos e ingresar en un estado de meditación conciente.

Las velas iluminaron a los seres humanos desde siempre en sus distintas formas, en la vida como en la muerte.

Ahora en pleno siglo 21 en los albores de una nueva Raza de ACUARIO, podemos a través del fuego conectarnos con nosotros mismos deteniendo el diario correr atados a tantas obligaciones y demandas, en este estado de angustia existencial planetaria, bucear en nuestra alma y por similitud acelerar el proceso en la búsqueda de nuestro centro.

Creamos con el uso del fuego nuestro propio ritual personal y único, en el encontraremos las respuestas que solamente las pueden responder nuestros maestros internos.

Concentrando nuestra atención en la llama 
Aquietando nuestra mente 
Elevando nuestro pensamiento 
Nuestra alma podrá volar hacia los patios del cielo, para recibir las enseñanzas de los maestros.
MG
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