Miércoles 13 de Diciembre de 2017
Mándala como camino hacia la luz interior.
La palabra Mándala proviene del Sánscrito, la tradición de los Brahmanes que se remonta mas allá en el tiempo.
Para la conciencia de la mayoría de las personas, las Mándalas tienen algo de oriental. Las vemos reflejadas en los rosetones de las catedrales góticas.
Mándalas. Se encuentran en las raíces de todas las culturas y esas raíces viven en todo ser humano, en cada uno de nosotros.
Están presentes en la totalidad del desenvolvimiento de la Humanidad, en el código genético de nuestro material hereditario, que es el mismo para todos los seres vivos.
Al comenzar nuestras vidas, todos pasamos una vez por el ciclo del desarrollo.
1- Comenzamos como unicelulares, y allí tenemos la imagen de nuestra Mándala personal.
2- Como seres acuáticos nadamos en la bolsa embrionaria, cuya composición química corresponde al mar primordial.
3- Luego nos arrastramos como reptiles.
4- El otro paso es gatear, siguiendo el orden evolutivo ascendente, adoptando el andar de los cuadrúpedos.
5- Nos erguimos y ponemos de pie, asumiendo nuestro porte erecto.
Para los niños, los primeros pasos son tan difíciles y dramáticos, como lo fueron los primeros días en el principio de la Humanidad.
Mantenemos en el alma, las imágenes y las experiencias de nuestra larga historia evolutiva.
Del paraíso Terrenal, del que nos cuentan recuerdos ancestrales, que tanto tiempo hace que hemos abandonado, nos quedan imágenes de unidad representadas en las Mándalas. Una herencia común en todas las culturas, por lo tanto en todos los seres humanos.
Carl Gustav Jung se ocupó de investigar las Mándalas, y descubrió que surgen como imágenes interiores espontáneas, particularmente en casos de situaciones críticas, de caos interior.
Jung recurre a la imagen de la Mándala, para designar una representación simbólica de la psique, (cuya esencia nos es desconocida). Observando tanto él, como sus discípulos, que las imágenes se utilizan para consolidar el ser interior, o para favorecer la meditación en profundidad.
La contemplación de una Mándala inspira la serenidad, el sentimiento de que la vida ha vuelto a encontrar su sentido y un orden.
La Mándala, produce el mismo efecto cuando aparece espontáneamente en los sueños del hombre moderno, que ignora las tradiciones religiosas.
Las formas redondeadas de las mándalas, simbolizan la integridad natural.
Las cuadrangulares, representan la toma de conciencia de semejante integridad.
En el sueño del disco dorado y de la mesa redonda se vuelven a encontrar, anunciando una toma de conciencia inminente de nuestro propio centro.
Las Mándalas poseen una doble eficacia.
1- Conservan el orden físico, si ya existe.
2- Restableciéndolo, si ha desaparecido.
En el último caso ejercen una función estimuladora y creadora.
Las Mándalas emergen en los momentos de caos en nuestra alma, como una tendencia auto sanadora. Por ejemplo, en casos de neurosis o psicosis.
Por esta razón, Jung señala que el estilo gótico, con sus rosetones Mandálicos, con sus bellos colores, en especial el azul, apareció en una época de profundo caos exterior. Sólo basta pensar en las Cruzadas y la Inquisición.
Estas 5 Pinturas, además de ser Mándalas encierran el poder Talismánico, amalgamado con los colores y símbolos sagrados.





MG
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