Miércoles 13 de Diciembre de 2017
Desde los albores de la civilización neolítica el hombre comenzó a conocer los metales. Fueron elementos útiles que lo acompañaron por milenios como amigos fieles a lo largo de la historia.
Para los chinos y los egipcios el oro representaba la inmortalidad. Para los hindúes este metal, usado sobre la piel, prolongaba a juventud y aumentaba la potencia sexual.
Los Caldeos 6000 años antes de Cristo lo usaban para fines terapéuticos, para ellos era el metal sagrado, dotado de un elevado valor espiritual.
Según los caldeos, los planetas trasmitían su poder a los metales. El oro, por su color amarillo caliente y luminoso correspondía al sol, símbolo de vida que por haber absorbido todas las propiedades y poderes milagrosos podía vencer todas las dolencias y dar vigor físico y espiritual.
Todos los pueblos antiguos atribución a los metales poderes mágicos porque estos tenían una estrecha relación con las influencias cósmicas.
Para los sumerios quienes trabajaban los metales eran sacerdotes, porque la transformación de las piedras en metales era tomado como un milagro.
Al descubrirse con los oligoelementos la presencia de componentes químicos y minerales en nuestro organismo, indispensables para la vida, nos hace volver la vista al misterioso mundo de las energías sutiles que la medicina ortodoxa poco a poco va descubriendo, siguiendo el rastro de las antiguas medicinas orientales.
Ese mundo misterioso, esas energías sutiles y primordiales allí están a la espera de ser redescubiertas y utilizadas.
Otro metal apreciado desde la antigüedad era la plata. Los egipcios la llamaban “oro blanco”, esto significa que fue descubierto después del oro.
Los pueblos antiguos la relacionan con la luna, asociándola con la divinidad de nuestro satélite, tenia cualidades mágicas y los amuletos hechos en plata eran considerados eficaces para la cura de algunas dolencias.
El hierro también era c conocido desde la antigüedad, era el metal de los meteoritos que llovían del cielo, por lo tanto un producto celeste, algo muy próximo a los dioses. Era un metal rarísimo, los egipcios lo definían como “maravilla del Cielo”
Durante el periodo pre dinástico se hacían collares formados por cuentas de hierro, encontrándose en la tumba de Tutankamon muchos amuletos de hierro.
MG
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